Joaquín “El Chapo” Guzmán enfrenta serios problemas de salud mental y física debido al confinamiento extremo en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, Colorado, según su abogada Mariel Colón. Desde su traslado, permanece 24/7 aislado, sin contacto humano, luz solar, actividades educativas ni posibilidad de trabajar o acceder a la biblioteca. La defensa solicita un trato más humano, que le permita aire fresco y acceso a programas penitenciarios. Los efectos del encierro incluyen ansiedad, insomnio, alucinaciones, reducción cognitiva, calambres, dolores de cabeza, presión arterial elevada, episodios depresivos y estrés constante. Guzmán, de 68 años, cumple cadena perpetua bajo medidas estrictas de seguridad, pese a que el riesgo de fuga ha disminuido con la captura de su antiguo socio “El Mayo” Zambada y algunos de sus hijos. La abogada resalta que estas condiciones extremas son inhumanas y dañinas para su salud.
















