La historia de Mina, la osa que conmovió a todo el país tras ser rescatada de las garras del maltrato, tuvo un desenlace desgarrador. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Fundación Invictus informaron que el ejemplar perdió la vida debido a un fulminante paro cardiorrespiratorio.

De acuerdo con los resultados oficiales de la necropsia, el cuerpo de Mina ya no resistió más debido a una enfermedad cardíaca crónica avanzada y un edema pulmonar severo, secuelas directas de la desnutrición extrema, infecciones y el confinamiento que sufrió en el zoológico La Pastora en Nuevo León. Durante nueve meses, especialistas nacionales e internacionales en Hidalgo le regalaron una vida digna con dietas especiales y terapias que aliviaron parcialmente su piel y estado de ánimo. Mientras la comunidad ambientalista llora su partida, la Profepa mantiene una batalla legal para aplicar sanciones económicas y medidas de reparación de daño contra el establecimiento responsable de su descuido, las cuales se encuentran suspendidas debido a que los imputados impugnaron la resolución.
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