La verdad detrás de los incendios y disturbios nocturnos en Villahermosa finalmente salió a la luz. El secretario de la SSPC, Alejandro Leal López, reveló que el violento desmadre fue la respuesta de las bandas criminales ante el traslado de siete reos de alta peligrosidad desde el CRESET hacia el Centro Penitenciario Número 9 en Huimanguillo, cuya población subió a 505 internos como parte de un reordenamiento estratégico.
Aprovechando el viaje, las fuerzas del orden implementaron una mega requisa interinstitucional sorpresa en el módulo nueve del penal de Villahermosa, dejando con el ojo cuadrado a las autoridades. En las celdas de 37 reclusos se decomisó un jugoso botín: 76 mil 762 pesos en efectivo, teléfonos celulares con todo y cargadores, chips telefónicos y hasta módems para tener internet ilícito. Por si fuera poco, los guardias incautaron armas blancas, bebidas embriagantes fermentadas y un arsenal de drogas que incluía paquetes de marihuana y dosis de cocaína. Con esto, las autoridades les tumbaron el negocio y el centro de operaciones que operaba desde el encierro.
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