Tras el amargo trago que significó la eliminación en octavos de final del Mundial 2026 ante Inglaterra, la Federación Mexicana de Futbol ha decidido dar vuelta a la página. Rafael Márquez Álvarez, el histórico capitán del Tricolor, ha dejado de ser auxiliar para tomar el mando absoluto como director técnico. Su misión es clara: no detenerse y, por el contrario, acelerar el paso para superar lo hecho por Javier Aguirre.
Márquez no llega solo con promesas, sino con un plan de trabajo que busca trascender la selección mayor. El «Káiser» ha enfatizado que su gestión pondrá un ojo clínico en los procesos de selecciones menores, buscando «permear» una filosofía que garantice una mejor generación de futbolistas a futuro. «No es momento de frenar, sino de acelerar», sentenció el estratega al ser presentado. Su debut oficial está programado para la fecha FIFA de septiembre en Estados Unidos, con el primer gran examen formal en la Nations League en noviembre. El pueblo mexicano espera que, bajo su mando, el equipo por fin logre ese salto de calidad que tanto ha ansiado.
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