Un tremendo susto y una ola de especulaciones encendieron las redes sociales luego de que se reportara un evento inusual en la flamante Refinería Olmeca, haciendo temer lo peor a más de uno. Sin embargo, los directivos de Petróleos Mexicanos salieron rápidamente a apagar el fuego de la desinformación, aclarando con peras y manzanas que la supuesta tragedia quedó reducida a una simple y llana emisión de vapor de agua proveniente de un tanque de almacenamiento de productos calientes, echando por tierra la versión de una explosión o humareda negra.
Ante el revuelo causado, la paraestatal tajantemente desvinculó el suceso de la Planta Combinada Maya y garantizó que las instalaciones operan bajo estricto control, reportando saldo blanco sin un solo trabajador lesionado gracias a la rápida aplicación de los protocolos de seguridad. Con este parte oficial, las autoridades petroleras calmaron las aguas tras el sobresalto, demostrando que esta vez el vapor hizo más ruido mediático que verdadero daño en el complejo industrial tabasqueño.
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