Una nueva tragedia sacudió a Indonesia luego de que un devastador terremoto de magnitud 7,7 golpeara la región de Flores durante la madrugada. El potente movimiento telúrico, con epicentro a poca profundidad, causó la destrucción masiva de viviendas, calles colapsadas y dejó un saldo preliminar de al menos 20 personas fallecidas, seis heridos y dos desaparecidos bajo los escombros, según equipos de rescate.


La situación desató momentos de máxima tensión cuando las autoridades activaron una alerta temprana de tsunami para diversas provincias de Nusa Tenggara Oriental y Sulawesi, obligando a los habitantes a evacuar por temor a una catástrofe mayor. Aunque la alerta de tsunami fue desactivada posteriormente, los equipos de emergencia continúan trabajando en zonas de alta complejidad tectónica mientras el país revive los peores recuerdos de su historia sísmica.
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