Licitaciones amañadas: el negocio redondo del Ayuntamiento de Centro.

0
21

De 300 millones de pesos en contratos del primer semestre de 2025, 60% se otorgó sin licitación pública; el informe de Osuna Huerta es pura farsa.

Entre enero y junio de 2025, el Ayuntamiento de Centro, encabezado por Yolanda Osuna Huerta, firmó 2016 contratos de servicios por un total de 300 millones 476 mil pesos. De este monto, 179 millones se otorgaron mediante adjudicación directa e invitación a cuando menos tres personas, lo que representa el 60% de los recursos municipales. Este dato, aparentemente técnico, esconde un patrón preocupante: la existencia de empresas “favoritas” que reciben obras y servicios sin licitación pública, lo que revela un mecanismo de corrupción y direccionamiento de contratos que beneficia a unos pocos mientras la ciudad se deteriora.

En su primer informe de gobierno, Osuna Huerta se presenta como una funcionaria comprometida, una mujer que “trabaja para la ciudadanía”, pero la realidad evidencia lo contrario. Los ciudadanos viven entre baches, socavones y calles en pésimas condiciones. El suministro de agua en muchas colonias es irregular, el alumbrado público es insuficiente o inexistente, y otros servicios esenciales brillan por su ausencia. Mientras la ciudad se hunde en el abandono, la presidenta municipal parece más preocupada por las cifras y los informes que por salir a enfrentar a la población, escuchar sus reclamos y atender los problemas que afectan a diario a cientos de familias.

El uso sistemático de adjudicaciones directas y la falta de licitaciones abiertas no solo afectan la transparencia del gobierno municipal, sino que permiten que los recursos públicos se concentren en unas cuantas empresas aliadas. Esto genera un círculo vicioso de corrupción: contratos direccionados, obras inconclusas o de mala calidad, y más dinero destinado a proveedores que no necesariamente ofrecen el mejor servicio, pero sí mantienen cercanía política con la administración. Los 154 millones 893 mil pesos entregados sin licitación son un ejemplo claro de cómo se prioriza la conveniencia política sobre el bienestar de los habitantes.

El informe de Yolanda Osuna Huerta, lleno de cifras y reportes de contratos, intenta proyectar una imagen de eficiencia y progreso, pero la ciudad evidencia lo contrario. Los recursos públicos no se ven reflejados en calles reparadas, colonias con servicios básicos o infraestructura funcional; se ven en contratos otorgados a empresas predilectas y en un discurso que dista mucho de la realidad. La desconexión entre el informe y la situación real muestra una administración que se resguarda en oficinas y ceremonias, mientras la ciudadanía sufre los efectos de un gobierno ausente, que prioriza los contratos directos y el favoritismo por encima de la transparencia y el servicio público.

Centro está en ruinas, y el informe de Osuna Huerta no es más que una fachada: un documento que pretende ocultar corrupción, favoritismos y negligencia. Los ciudadanos reclaman obras, servicios y atención directa, pero todo lo que reciben son reportes maquillados y promesas incumplidas. La ciudad merece claridad, responsabilidad y un gobierno que realmente trabaje para la gente, no solo para su propio beneficio.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí