La Fiscalía General de la República detuvo en Tijuana, Baja California, a Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del extinto Cisen, señalado como presunto segundo tirador en el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta. Este arresto revive uno de los episodios más oscuros de la historia política mexicana. Sánchez Ortega ya había sido detenido en 1994, tras dar positivo a la prueba de residuos de disparo y portar una chamarra manchada con sangre de Colosio.

Sin embargo, fue liberado por “falta de elementos”. Ahora, la FGR asegura que hubo un encubrimiento delictivo en el que habría intervenido Genaro García Luna, entonces subdirector operativo del Cisen. Treinta años después, el Caso Colosio vuelve a abrir heridas y cuestionamientos sobre quién realmente ordenó el crimen que marcó a México.
















