El asesinato de Rodrigo Isidro Ricárdez ha conmocionado a Tabasco. El obispo Gerardo de Jesús Rojas López solicitó públicamente a Dios el descanso eterno del joven y, sobre todo, consuelo para sus padres, víctimas de un profundo dolor e incertidumbre. Durante su mensaje, exigió a las autoridades actuar con estricta transparencia y apego a la ley, subrayando la importancia de esclarecer este hecho en el que presuntamente estarían involucrados agentes de seguridad. Demandó investigaciones sensibles y honestas, que devuelvan confianza a la ciudadanía y garanticen justicia verdadera. La sociedad tabasqueña, consternada, espera respuestas claras. El caso de Rodrigo se convierte en símbolo del reclamo social contra la impunidad y la exigencia de que las instituciones de seguridad respondan con responsabilidad máxima, repercutiendo en la credibilidad estatal y el dolor de todos.
















