Una empleada del INEGI en Tabasco, identificada como ‘Erika’, denunció ser víctima de hostigamiento sexual por parte de su jefe directo desde 2021. Asegura que en 2023 informó a una subdirectora y mostró los mensajes donde era invitada a lugares privados, pero la funcionaria no actuó. En 2024 acudió al coordinador estatal para denunciar maltrato laboral y humillaciones derivadas de su queja previa, recibiendo como respuesta que su jefe había solicitado su cambio por presunta falta de eficiencia.
Tras sufrir un accidente en 2025 y continuar bajo presión laboral, decidió denunciar formalmente ante los órganos internos el 1 de septiembre. Dos días después, afirma que fue notificada de que no le renovarían el contrato, lo que considera represalia directa. Hoy se encuentra emocionalmente afectada y exige justicia.
















