Rigoberto L. M., conocido como “El Pantano” y presunto jefe de la célula delictiva Los Blancos de Troya, fue detenido en Apatzingán, Michoacán, tras estar vinculado al homicidio de Bernardo Bravo, líder defensor de los derechos de los productores de limón. Según reportes, El Pantano también se dedicaba a extorsionar a los agricultores locales, ejerciendo amenazas y presión sobre quienes se oponían a pagar cuotas. La detención se efectuó en un operativo federal y se le aseguraron varias credenciales al momento del arresto.

La Fiscalía General del Estado confirmó que Bernardo Bravo fue encontrado sin vida en su vehículo, en el camino hacia la comunidad Los Tepetates, y se abrió la carpeta de investigación correspondiente. Autoridades y legisladores locales lamentaron el crimen, destacando la valentía de Bravo como defensor del campo y su compromiso con la protección de los productores de limón en la región. El operativo también incluyó la captura de otros presuntos implicados en actividades delictivas relacionadas con extorsiones y homicidios.
















