Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, se declaró culpable ante un tribunal federal de Estados Unidos por dos cargos clave de asociación delictiva y supervisión de operaciones ilícitas. Esta admisión ocurre después de que su hermano Ovidio realizara un acuerdo similar, fortaleciendo la estrategia del gobierno estadounidense para desarticular a los llamados Chapitos. Ambos fueron detenidos en julio de 2024 en Texas cuando aterrizaron en un avión privado, cerrando una larga investigación federal.
La declaración de Guzmán López representa un paso importante para acelerar el proceso judicial y organizar el seguimiento del caso dentro del sistema estadounidense. Este avance también marca un nuevo capítulo en el historial legal de la familia Guzmán, cuyo patriarca cumple cadena perpetua desde 2019. Con el acuerdo, las autoridades refuerzan su control sobre las operaciones vinculadas al cártel de Sinaloa y mantienen la presión sobre sus estructuras remanentes.
















