“Estamos acostumbrados a la chamba porque el vivero requiere de mucha labor: Que el trasplante, que el deshierbe, que la injertación, de todo hay que meterle. Pero ahora ha habido bastante demanda de árboles forestales. La verdad, antes, no teníamos una meta, íbamos produciendo ‘así nomás’. Y ahora sí se tiene meta, de alcanzar cuatrocientas mil plantitas anuales”, explica don Saúl, que a pesar del intenso calor que hay, mantiene largas las mangas de su camisola.
Cuando puso hace 40 años la suela de sus zapatos por primera vez en el vivero ubicado en la carretera federal Villahermosa-Teapa, los terrenos eran puros acahuales. No existían los imponentes árboles maderables como el samán y el piché, que abrigan con sus redondas sombras los almácigos de las plantas frutales.
“Comenzamos a trabajar y sembrar. Alrededor, comenzaron a crecer las plataneras, los monocultivos las haciendas de cacao las tiraron todas por esta razón. Incluso, hasta los potreros fueron disminuyendo para meter más plátano. A mí me gusta más el proyecto del cacao, es más bueno porque alrededor del cacao se pueden sembrar otras cosas. Pero como las tiraron, dejamos de tener chicozapote y el mamey. Todo lo que daban las haciendas de variedad se destruyó. Por eso considero que es buena esta reforestación porque se pueden solicitar estas plantitas”, agrega mientras se escucha a lo lejos el motor de un par de avionetas.
Entre los trabajadores que saludan a don Saúl con mucho respeto al tiempo que siembra en unas bolsas negras con tierra fertilizante unos almácigos, se encuentra Plutarco Carillo Vera, con 38 años laborando en Las Lilias.
Antes de llegar a este tesoro vegetal en los años ochenta, trabajó en una platanera, cargando racimos. “Es un lugar muy bonito para estar trabajando”, comienza, refiriéndose a Las Lilias.
Y luego, lo primero que destaca con mucho orgullo, quizá pensando en su anterior y lejano trabajo, es que las plantas que aquí se producen y que recibirán a partir del 6 de octubres los que se inscriban en la Jornada de Reforestación, no contienen químicos ni pesticidas, son plantas naturales cien por ciento.
Con la sabiduría que da estar rodeado de mucha sombrada y del fresco de las ramas, Carrillo Vera califica la próxima Jornada de excelente porque “si se siembra un árbol es una garantía que se va a tener frutos; por ejemplo, siembras un mango, unas matas de limón, naranja, limón mexicano, vas a tener frutos y si se trata de injertos, le va a dar el 50% del tiempo más antes que la mata criolla para cosechar y será de calidad”, agregó.





















