¡Mario Cerino, el intocable de Centro y UJAT!

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Gana $114,123 netos al mes: $81,579 del Ayuntamiento + $32,544 de la UJAT.

La controversia generada alrededor del secretario técnico del Ayuntamiento de Centro, Mario de Jesús Cerino Madrigal, salió a la luz a raíz del espacio denominado Denuncias Ciudadanas, creado por el comunicador Marco Xavier Flores. Este proyecto digital nació a mediados de 2024 como un canal abierto para que la población pudiera reportar fallas en calles, avenidas, iluminación y demás servicios municipales que el Ayuntamiento de Centro, encabezado por la alcaldesa Yolanda Osuna Huerta, no atendía oportunamente. Al inicio, Marco Xavier había construido su presencia en redes sociales a través de contenido social, empresarial y promocional, pero el evidente deterioro urbano y la falta de respuesta oficial lo llevaron a reconvertir su labor hacia la denuncia pública.

Las denuncias de la ciudadanía encontraron eco rápidamente, lo que derivó en que el propio secretario técnico del ayuntamiento, Mario Cerino Madrigal, se comunicara con él. Lejos de mostrar algún interés institucional por resolver las problemáticas expuestas, Cerino lanzó una serie de reclamos hacia el comunicador, acusándolo de carecer de “ética profesional” y sugiriendo que su trabajo buscaba beneficios económicos, insinuación común hacia quienes cuestionan a la administración municipal. Ante la respuesta firme de Marco Xavier, quien aclaró que él no vivía de prebendas y que su labor era informativa, ciudadana y transparente, el funcionario elevó sus señalamientos y confrontó su trabajo como un ataque hacia la alcaldesa.

Este choque llevó al comunicador a revisar el perfil y situación laboral del propio funcionario. Fue entonces cuando, utilizando herramientas de transparencia, descubrió datos que transformaron por completo la discusión: el propio Mario Cerino Madrigal, quien acusaba falta de ética, aparecía dobleteando cargos desde hace años, cobrando dos sueldos completos en dependencias públicas que requieren dedicación de tiempo completo, práctica que históricamente ha sido calificada como irregular y éticamente reprobable.

En el Ayuntamiento de Centro, Mario Cerino Madrigal aparece desde el año 2022 como coordinador, según los registros del portal de transparencia municipal. Actualmente cobra ahí un sueldo mensual bruto de $108,276.00 y un sueldo mensual neto de $81,579.00. Esta cifra por sí sola lo coloca entre los funcionarios mejor pagados del municipio, con un salario superior al de muchos titulares de áreas estratégicas.

Pero al revisar el portal de transparencia de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), la sorpresa fue mayor. Cerino Madrigal aparece desde 2021 como Profesor Investigador de Tiempo Completo, con un sueldo mensual bruto de $42,556.00 y un sueldo mensual neto de $32,544.00. Esta plaza, por su naturaleza académica, también exige dedicación completa, asistencia a clases, labores de investigación, tutorías, participación en cuerpos académicos y cumplimiento de actividades institucionales que no pueden ser sustituidas por terceros.

La suma de ambos ingresos coloca al funcionario en una posición privilegiada. En total, Mario Cerino percibe $150,832.00 pesos mensuales brutos y obtiene $114,123.00 pesos netos, “libres de polvo y paja”, como señala el propio informe ciudadano. Esto significa que gana más que el propio gobernador del estado de Tabasco, algo difícil de justificar desde la ética pública, sobre todo cuando se trata de dos cargos que poseen horarios coincidentes y responsabilidades que se supone deben ser cumplidas personalmente.

La contradicción resulta aún mayor si se considera que Cerino Madrigal es Doctor en Gerencia y Política Educativa por la Universidad de Baja California, y quien, con frecuencia, se muestra como referente de ética profesional y transparencia. Sin embargo, la evidencia documentada exhibe una práctica que no solo contradice su discurso, sino que revive prácticas que se había prometido erradicar. Durante su primer periodo como rector de la UJAT, Guillermo Narváez Osorio aseguró públicamente que pondría fin a los catedráticos que simultáneamente ejercían cargos públicos, pues la duplicidad impedía que cumplieran con sus obligaciones académicas. No obstante, Cerino Madrigal continúa vigente como profesor de tiempo completo, incluso siendo galardonado en 2025 con el Mérito Académico de la DAEA, mientras ocupa a la vez un cargo de alto nivel en el ayuntamiento.

El caso abre una discusión mayor: ¿cómo puede la administración municipal exigir ética, transparencia y profesionalismo, cuando uno de sus funcionarios de más alto nivel despliega una práctica incompatible con ambos cargos? ¿Cómo puede la UJAT premiar a alguien cuya situación laboral contradice las propias reglas institucionales? Mientras tanto, las denuncias ciudadanas siguen señalando carencias visibles y crecientes en el municipio, sin que la atención oficial corresponda a las necesidades reales de la población.

Este caso, documentado y sustentado en datos oficiales, subraya no solo la contradicción ética del funcionario, sino también la permisividad institucional que ha permitido que estas prácticas continúen. Y lo que comenzó como un reclamo hacia un comunicador terminó revelando una problemática de fondo: en Centro, hay funcionarios que exigen ética sin practicarla.

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