Norma Piña dejó la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación tras más de dos años al frente del máximo tribunal. Durante su gestión, se distinguió por frenar reformas impulsadas desde el Ejecutivo y por mantener una postura de contrapeso frente al Congreso y la Presidencia. Su salida coincide con cambios internos en la Corte, como la reducción de pensiones y beneficios para exministros, anunciados por el nuevo presidente Hugo Aguilar Ortiz.
De acuerdo con la Constitución, los expresidentes de la Corte deben esperar dos años antes de ocupar cargos en el gobierno federal, estatal, municipal o en organismos autónomos. Esto significa que Piña estará inhabilitada hasta 2027. Aunque no ha definido aspiraciones políticas, ha reiterado su interés en seguir vinculada al ámbito jurídico, académico y de investigación, lo que perfila un futuro cercano orientado a la enseñanza y la defensa del Estado de Derecho.
















