El inicio de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación estuvo marcado por un contraste polémico. Durante la sesión solemne del 1 de septiembre, el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz anunció que los ministros ganarán menos que la presidenta de México, dejarán atrás prestaciones exclusivas y se atenderán en el ISSSTE, lo que implicará ahorros de hasta 800 millones de pesos anuales. Sin embargo, la llegada de varias ministras en camionetas de lujo y vehículos blindados llamó la atención. Loretta Ortiz habría llegado en una Chevrolet Suburban, María Estela Ríos en una Jeep Grand Cherokee, Yasmín Esquivel en una Chevrolet Tahoe y Sara Irene Herrerías en un Hyundai Elantra. Aunque el discurso oficial apuesta por la austeridad y cercanía con la ciudadanía, la escena inicial abrió el debate sobre coherencia en el máximo tribunal del país, justo en su primera integración electa por voto popular.


















