
Lo que debía ser una noche de béisbol en el Estadio Alfredo Harp Helú se convirtió en tragedia para la familia de Simón, un niño de nueve años que recibió un brutal pelotazo en la cabeza durante el duelo entre Diablos Rojos y Pericos. Aunque en un inicio no mostró síntomas graves, horas después presentó vómitos y fuertes dolores, por lo que fue llevado de emergencia al hospital. Ahí le detectaron una hemorragia cerebral que requirió cirugía inmediata para salvarle la vida. Actualmente permanece en terapia intensiva, mientras su familia enfrenta no solo la angustia por su salud, sino también una difícil situación económica al carecer de seguro médico. El accidente reavivó la exigencia de reforzar las mallas de protección en los estadios, ya que aún existen zonas vulnerables donde los aficionados están expuestos a impactos de pelota. Aficionados y ciudadanos han mostrado apoyo en redes sociales.


















