SpaceX canceló el décimo vuelo de prueba de su megacohete Starship, programado desde Starbase en Boca Chica, Texas, debido a problemas en los sistemas en tierra. El cohete, con 123 metros de altura y 33 motores Raptor, es clave en los planes de Elon Musk para llevar humanos a Marte y regresar a la Luna bajo el programa Artemis de la NASA.


Mientras la empresa reportaba la suspensión, activistas de Conibio Global realizaban una protesta pacífica en aguas del Golfo de México, cerca de la torre de lanzamiento. Denunciaron los efectos de la operación de Starbase sobre la fauna marina, la contaminación y los impactos sónicos en áreas protegidas como Laguna Madre y el Delta del Río Colorado. La cancelación fue celebrada como un triunfo ambiental en defensa de tortugas y ecosistemas locales, mostrando la presión de la sociedad civil frente a proyectos espaciales de gran escala.
















