El Departamento de Defensa estadounidense anunció otro golpe contra una embarcación que, según las autoridades, operaba para una organización dedicada al tráfico de drogas; en el ataque en aguas internacionales murieron tres personas. El secretario Pete Hegseth difundió imágenes y aseguró que las acciones continuarán “hasta que cesen” los envíos de estupefacientes que, a juicio de EE. UU., envenenan a su población. Desde septiembre, la campaña ha destruido decenas de lanchas y semisumergibles y suma numerosas víctimas, lo que ha provocado reclamos de explicaciones legales por parte de senadores y organismos de derechos humanos. Mientras la Casa Blanca defiende la estrategia como defensa del territorio y la salud pública, críticos alertan sobre riesgos de escalada regional y falta de evidencia pública sobre la relación directa de cada bote con grupos terroristas o carteles.
















