El panorama comercial en el centro de Villahermosa refleja la intensa presión que enfrentan los padres de familia ante el inminente inicio del ciclo escolar. Con listas de útiles en mano y bajo un ambiente caluroso, decenas de personas realizan largas filas para adquirir los uniformes, calzado y ropa deportiva requeridos por los planteles educativos.


Los costos, que superan los presupuestos previstos por los hogares con más de un estudiante, obligan a los tutores a priorizar compras, comparar precios y posponer artículos secundarios para la siguiente semana. Entre camisas, pantalones, zapatos y uniformes deportivos, los gastos rebasan fácilmente los recursos disponibles, obligando a muchos a racionar el dinero y regresar en fechas posteriores para completar los requerimientos escolares.
Lejos de iniciar en las aulas, la temporada escolar cobra su primer impacto en las banquetas y comercios locales, donde la constante es estirar cada peso disponible para sortear la cuesta de agosto.
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