Una conmoción mundial ha provocado el trágico fallecimiento del sacerdote Patricio Sánchez Molinari, quien perdió la vida de manera insólita en plena celebración eucarística al ser aplastado por una pesada cruz en la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Guayaquil, Ecuador.
El fatídico momento, captado en la transmisión en vivo a través de redes sociales, ocurrió durante la oración de los fieles, cuando la estructura religiosa colapsó repentinamente sobre el párroco ante los gritos de desesperación de los asistentes. Minutos antes del accidente, en lo que hoy se interpreta como un mensaje profético, el sacerdote había reflexionado en su homilía sobre la fragilidad humana señalando que «un día todos los que estamos aquí vamos a morir».
A pesar de la rápida movilización de los cuerpos de emergencia, las graves lesiones cobraron la vida del religioso en el lugar. La Arquidiócesis de Guayaquil, encabezada por el Cardenal Luis Cabrera Herrera, expresó sus condolencias y se unió en oración por el eterno descanso de la comunidad redentorista.
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