La ambición le salió cara a Joaquín ‘N’, un hombre de 52 años que, en un intento desesperado por quedarse con lo ajeno, terminó tras las rejas. Todo ocurrió en la ranchería Buenavista, donde agentes de la Unidad Estatal de Combate al Abigeato y Maltrato Animal realizaban diligencias para localizar a un animal reportado como desaparecido. Los ministeriales sorprendieron al sujeto caminando tranquilamente por la zona, intentando llevarse a jalones a un pequeño burro de la raza «Asinus Mini», un ejemplar de dos años con pelaje blanco y negro.
Al verse acorralado, el hombre —quien se desempeña como chofer— intentó engañar a los agentes asegurando que el animal era de su propiedad. Sin embargo, su mentira se vino abajo en segundos cuando el verdadero dueño apareció y acreditó legalmente ser el amo del equino. Al no poder justificar su posesión, Joaquín ‘N’ cambió su versión, alegando que «lo había encontrado», una excusa que de nada le sirvió frente a la denuncia formal. Ahora, el hombre enfrenta un proceso penal por abigeato, demostrando que en el campo, la justicia también sabe dar lecciones. www.tabascoaldia.info
















