La pesadilla de abrir la llave y encontrarse con pura frustración quedó oficialmente en el pasado para miles de familias tabasqueñas. El gobernador Javier May echó a andar las nuevas líneas de conducción del circuito Carrizal II, consolidando el sistema hidráulico más potente de la región con casi 14 kilómetros de tubería moderna para inyectar 500 litros de agua por segundo a 22 colonias y comunidades periféricas que durante años sufrieron por el desabasto y la baja presión en sus hogares.


Este logro histórico, respaldado por la federación y la continuidad de la 4T, no solo lleva salud y bienestar directo a 103 mil habitantes de zonas como Atasta, Vista Alegre e Ixtacomitán, sino que demuestra que los recursos públicos bien administrados sí se traducen en obras de alto impacto social. Lejos de colgar los tenis, la administración estatal ya anunció que vienen más proyectos para ampliar la red hidráulica, demostrando que cuando hay voluntad política el agua por fin llega a donde más se necesita.
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