Una auténtica ola de indignación y coraje sacudió a los habitantes y defensores de la naturaleza en Quintana Roo, luego de que fuera localizado el cadáver mutilado de un cocodrilo de pantano flotando a la deriva en el famoso Canal de los Piratas, dentro de la emblemática Laguna de Bacalar. Los lancheros que transitaban por el lugar se llevaron el susto y la desagradable sorpresa de sus vidas al percatarse de que el ejemplar, una especie protegida fundamental para el equilibrio ecológico del sistema lagunar, no solo estaba sin vida, sino que presentaba una brutal decapitación y huellas claras de violencia humana intencional.

Ante este cobarde acto que denota una total falta de empatía hacia la fauna silvestre, peritos y especialistas ambientales ya le metieron acelerador a las investigaciones para dar con los desalmados responsables de semejante atrocidad. Mientras la comunidad exige castigo ejemplar para frenar estos ataques despiadados en un paraíso natural protegido, los restos del animal fueron sometidos a rigurosos peritajes para esclarecer los trágicos hechos que hoy enlutan a este tesoro ecoturístico del sureste mexicano.
www.tabascoaldia.info
















