El obispo de la Diócesis de Tabasco, Gerardo de Jesús Rojas López, alzó la voz para calificar como «sumamente grave y delicado» la presunta profanación del cuerpo de Marcela «N», una joven que había sido ejecutada el pasado 8 de junio en Villa Estación Chontalpa, Huimanguillo. En redes sociales circularon macabras imágenes de su bóveda destruida y el féretro abierto.
El líder religioso enfatizó que estos actos violentos y deshumanizados evidencian un quiebre interno lleno de odio y rabia en las personas. Ante esta espiral de violencia, Rojas López urgió a los padres de familia a educar a sus hijos con testimonios de fraternidad, pidiendo compasión y misericordia hacia las víctimas más vulnerables. www.tabascoaldia.info
















