Demostrando que la economía nacional camina con paso firme y levanta suspiros de confianza a nivel internacional, la presidenta Claudia Sheinbaum le abrió las puertas de Palacio Nacional a Ajay Banga, mero petatero del Grupo Banco Mundial. En una reunión de alto nivel que rompió con más de cinco años de ausencia de líderes del organismo en tierras mexicanas, ambos personajes pactaron tejer fino para meterle billete fresco y estrategia al Plan México, apuntalando sin titubeos al campo, a las industrias y a esas benditas PyMEs que mueven el motor productivo del país.
Pero la grilla financiera no quedó solo en la foto y los aplausos, pues la visita vino acompañada de la promesa de diseñar un flamante Marco de Alianza que alineará los millonarios recursos del banco con las prioridades de desarrollo de la administración federal. Con esta jugada maestra, el gobierno federal deja más que claro que los mercados internacionales confieren certidumbre absoluta al modelo económico actual, pavimentando el terreno para que lleguen más empleos, infraestructura y bonanza a todos los rincones de la nación.
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