Durante la ejecución de una orden judicial para restituir un terreno a su legítimo dueño en Playa del Carmen, Quintana Roo, las autoridades descubrieron un macabro escenario de maltrato animal. En el predio denominado “Balam Há”, de unas 60 hectáreas, agentes de la Policía de Investigación y dependencias de protección ambiental detectaron jaulas improvisadas donde mantenían ocultos a 15 ejemplares de fauna silvestre en condiciones deplorables de abandono e insalubridad.

La lista de los animales rescatados encendió las alertas debido a la presencia de especies exóticas y protegidas: cinco jaguares, cuatro jaguares negros (melanísticos), un puma, un mono saraguato, dos guacamayas, una urraca y un cóndor rey. Los informes técnicos arrojaron que los animales estaban confinados en espacios sumamente reducidos y carecían de acceso a agua potable o comida. Médicos veterinarios especializados tomaron el resguardo de las especies para brindarles atención médica inmediata y asegurar su supervivencia, en tanto la Fiscalía inició una carpeta de investigación para castigar penalmente a los culpables de mantener cautivo este arsenal ecológico.
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